In the nineteenth century, more precisely in 1844, the world welcomed in a German province a future Richard Wagner’s music lover and defender of extreme nihilism, the phenomenal Nietzsche, who through his large works became the biggest Catholic Church’s menace and public enemy.
Very well portrayed by Irvin Yalom’s book "When Nietzsche wept", it reflects the life of a hermit, completely excluded from society, but committed in his pseudo-autistic world, where he basted one of his greatest works, "Thus Spoke Zarathustra", a milestone at the time.
Summarizing this depiction, the story is about an insane person, wandering from shire to shire professing that God is dead. Nietzsche uses just one Bible passage, which deals with the Calvary and Jesus’ death on the cross, suggesting that the people’s (catholic) ideology died.
He saw the Catholicism as a meaningless ideology, which “helped” to believe in something beyond when population felt abandoned earthly.
Thus the Super Man appears, a mortal like any other, who will guide all disoriented and fearful humankind, because they do not have a deity to seize on now. Therefore a new leader arises.
You must be wondering why I talked about Nietzsche and what he has to do with paradigms. It is to demonstrate that in modern and globalized society, people live very comfortable with their beliefs (paradigms), thus are reticent and sluggish to accommodate themselves to new trends and realities that demand a particular change of habits.
Three decades ago, Joel A. Baker published “Paradigms: The Business of Discovering the Future”, which demonstrate how in the competitive business environment, people are governed by simple paradigms, avoiding cumbersome problems to safe them at the bottom of the drawer. It is a faithful portrait of the average Argentinean company, represented by Felipe in Mafalda’s comic strip (http://en.wikipedia.org/wiki/Mafalda), who postpones until tomorrow all he can do today.
At international ground a risky example where you have to be open-minded and receptive to a new paradigm happened in Switzerland, the place par excellence for cuckoo clocks.
Some inventors presented an innovative quartz system of shafts and gears to replace the traditional functionality structure in the sophisticated watches.
At that time the Swiss had almost 70% of the watch’s global market share. They opposed to use the new paradigm citing they would not violate their traditions.
Japan took the paradigm with wide open arms and therefore were catapulted to the top of the massive watch’s market. Today Switzerland has only a few hundredths of it, without considering the selective products like Rolex or TAG Heuer, which conserved the traditional mechanism.
Tuesday, June 23, 2009
Sunday, June 21, 2009
Nietzsche y los paradigmas en la modernindad
En el siglo XIX, más precisamente en 1844, año en que el mundo vio nacer en una provincia teutona a un futuro amante de la música de Richard Wagner y defensor del nihilismo a ultranza, léase el fenomenal Nietzsche, que a través de sus cuantiosas obras logró convertirse en el enemigo público de la Iglesia Católica.
Muy bien retratado por Irwin Shalom en su obra “El día que Nietzsche lloró”, refleja la vida de ermitaño que este personaje llevó, excluido casi por completo de la sociedad, pero compenetrado en su mundo seudo autista, hilvanó una de sus mayores obras que fue un hito por aquél entonces, me refiero a “Así habló Zaratustra”. Resumiendo dicho enunciado, narra la historia de un loco que va pueblo por pueblo profesando que Dios ha muerto. Nietzsche justamente usa un pasaje de la Biblia , que trata del Calvario y la muerte de Jesús en la cruz, para dar a entender que la ideología de la gente murió. El veía al catolicismo como una ideología carente de sentido, para que las poblaciones no se sintieran desamparado creían en algo más allá para sentirse seguros. Allí habla del Súper Hombre, un mortal como cualquier otro, que se pone la humanidad al hombro, que se encuentra desorientada y miedosa por no tener una deidad de la cual aferrarse a la hora de incertidumbre, y convertirse en su líder.
Se deben estar preguntando por qué hablo de Nietzsche y qué tiene que ver con los paradigmas. Simplemente es para hacer una demostración que en la sociedad globalizada y moderna actual, la gente vive muy cómoda con sus creencias (paradigmas) y le da mucho ocio tener que acomodarse a nuevas tendencias o realidades, que demandan un cambio sobre todo de creencia.
Hace unas dos décadas el autor A. Joel Backer editó un libro que trata de paradigmas, donde habla como en las actuales empresas, la gente se rige por paradigmas simples, evita, por ejemplo los problemas más engorrosos y los guarda en el fondo del cajón.
Es un fiel retrato de la empresa promedio argentina, representado por Felipe en las historietas de Mafalda, que deja todo lo de hoy para mañana.
Un ejemplo a escala internacional de correr el riesgo y abrir la mente para acaparar un nuevo paradigma fue en Suiza, la capital por excelencia de los relojes cucú. Unos inventores les llevaron a los tradicionales relojeros un nuevo sistema de ejes y engranajes de cuarzo para reemplazar al sistema tradicional. En aquel momento los suizos contaban con el casi 70% del marketshare de relojes, pero como se opusieron a emplear el nuevo paradigma que atentaba contra sus tradiciones, se llevó la propuesta a Japón, que si tomó el paradigma con los brazos abiertos.
Hoy en día Suiza apenas tiene un puñado de centésimas del mercado relojero.
Muy bien retratado por Irwin Shalom en su obra “El día que Nietzsche lloró”, refleja la vida de ermitaño que este personaje llevó, excluido casi por completo de la sociedad, pero compenetrado en su mundo seudo autista, hilvanó una de sus mayores obras que fue un hito por aquél entonces, me refiero a “Así habló Zaratustra”. Resumiendo dicho enunciado, narra la historia de un loco que va pueblo por pueblo profesando que Dios ha muerto. Nietzsche justamente usa un pasaje de la Biblia , que trata del Calvario y la muerte de Jesús en la cruz, para dar a entender que la ideología de la gente murió. El veía al catolicismo como una ideología carente de sentido, para que las poblaciones no se sintieran desamparado creían en algo más allá para sentirse seguros. Allí habla del Súper Hombre, un mortal como cualquier otro, que se pone la humanidad al hombro, que se encuentra desorientada y miedosa por no tener una deidad de la cual aferrarse a la hora de incertidumbre, y convertirse en su líder.
Se deben estar preguntando por qué hablo de Nietzsche y qué tiene que ver con los paradigmas. Simplemente es para hacer una demostración que en la sociedad globalizada y moderna actual, la gente vive muy cómoda con sus creencias (paradigmas) y le da mucho ocio tener que acomodarse a nuevas tendencias o realidades, que demandan un cambio sobre todo de creencia.
Hace unas dos décadas el autor A. Joel Backer editó un libro que trata de paradigmas, donde habla como en las actuales empresas, la gente se rige por paradigmas simples, evita, por ejemplo los problemas más engorrosos y los guarda en el fondo del cajón.
Es un fiel retrato de la empresa promedio argentina, representado por Felipe en las historietas de Mafalda, que deja todo lo de hoy para mañana.
Un ejemplo a escala internacional de correr el riesgo y abrir la mente para acaparar un nuevo paradigma fue en Suiza, la capital por excelencia de los relojes cucú. Unos inventores les llevaron a los tradicionales relojeros un nuevo sistema de ejes y engranajes de cuarzo para reemplazar al sistema tradicional. En aquel momento los suizos contaban con el casi 70% del marketshare de relojes, pero como se opusieron a emplear el nuevo paradigma que atentaba contra sus tradiciones, se llevó la propuesta a Japón, que si tomó el paradigma con los brazos abiertos.
Hoy en día Suiza apenas tiene un puñado de centésimas del mercado relojero.
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